La Corte Suprema de Estados Unidos ha emitido un fallo crucial que favorece al gigante agroquímico alemán Bayer, desestimando miles de demandas que vinculaban su herbicida Roundup con el riesgo de cáncer. La decisión del máximo tribunal estadounidense, anunciada un jueves, respalda la postura de la compañía y busca anular las reclamaciones basadas en la presunta carcinogenicidad del producto.
La mayoría de los jueces, con una votación de siete a dos, determinó que el dictamen de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE.UU., que concluye que el Roundup no es carcinógeno, tiene primacía sobre las demandas presentadas en tribunales estatales. Estas demandas alegaban un diagnóstico de cáncer relacionado con la exposición al herbicida.
Esta resolución tuvo un impacto inmediato y positivo en el mercado para Bayer, que adquirió Monsanto, el fabricante original de Roundup, en 2018. Las acciones de la empresa experimentaron un alza del 18,7% en la Bolsa de Fráncfort tras conocerse el veredicto. La multinacional, con sede en Leverkusen, Alemania, celebró el fallo, declarando que «debería contribuir de manera significativa a poner fin a los litigios relacionados con Roundup tras casi una década de batallas judiciales». Desde 2018, Bayer ya ha desembolsado más de 10 mil millones de dólares para resolver disputas vinculadas al glifosato, el ingrediente activo del Roundup, y ha provisionado más de 8 mil millones adicionales para casos pendientes.
El caso llegó al Tribunal Supremo a raíz de una sentencia de octubre de 2023 en Misuri, donde un jurado condenó a Monsanto a pagar 1,25 millones de dólares a John Durnell. Durnell había desarrollado un tipo de cáncer que atribuía a su exposición al glifosato y reclamaba que el fabricante no había incluido una advertencia sanitaria sobre los posibles riesgos de su uso. Este fallo en Misuri había generado una oleada de demandas similares.
Bayer, respaldado por la administración del entonces presidente Donald Trump, argumentó ante la Corte Suprema, de mayoría conservadora, que debía estar protegida contra las demandas estatales. Su defensa se basó en el hecho de que la EPA había aprobado la venta de Roundup a consumidores y agricultores sin requerir ninguna advertencia específica sobre el cáncer.
Finalmente, el Tribunal Supremo revocó las sentencias de las jurisdicciones inferiores. El juez Brett Kavanaugh, en la opinión mayoritaria, explicó que la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas (FIFRA) «exige uniformidad y expresamente deja sin efecto los requisitos de etiquetado estatales», invalidando así el dictamen del Tribunal de Apelaciones de Misuri. Sin embargo, la jueza Ketanji Brown Jackson, en su opinión disidente, criticó que la mayoría había interpretado erróneamente «el alcance de la preeminencia de FIFRA», lo que, según ella, «deja a Durnell sin un recurso frente a los importantes daños que ha sufrido».
La EPA no exige una advertencia sobre el cáncer para el Roundup porque no considera el glifosato como carcinógeno. A pesar de esto, la sustancia sigue siendo un foco de gran controversia. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasifica como «probablemente cancerígena».
Brent Wisner, socio director del bufete Wisner Baum, un abogado que ha llevado numerosos casos contra Monsanto, calificó la sentencia como un duro revés. «Esta decisión es un golpe severo a la rendición de cuentas corporativa», afirmó Wisner, estimando que más de 60.000 casos permanecían abiertos en los tribunales estadounidenses. «Este no es el resultado que esperábamos de la Corte Suprema, pero significa que hay más trabajo por hacer», concluyó.
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