** Informe del USDA 2026: Una Abundancia de Granos que Desafía a los Malthusianos y Pronostica Precios Bajos **

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El primer informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para 2026 ha delineado un panorama de abundancia en el mercado de granos, lo que sugiere que los bajos precios se mantendrán durante todo el año para cuatro productos agrícolas cruciales en Uruguay: maíz, soja, arroz y trigo.

Esta situación se ve impulsada por cosechas excepcionales tanto en el Mercosur como en Estados Unidos. Adicionalmente, el mercado del trigo se ha politizado, manteniendo una demanda estable, mientras que el arroz, tras un breve repunte debido a la prohibición de exportaciones de la India, vuelve a un escenario de exceso de oferta, con Asia aumentando su producción a un ritmo superior al consumo. Brasil, por su parte, continúa con su irrefrenable expansión agrícola.

**Más maíz por doquier**

El informe más reciente del USDA subraya estas tendencias, destacando una verdadera revolución en la producción de maíz en Estados Unidos. La productividad se ha vuelto notablemente consistente, demostrando una resiliencia frente a los factores climáticos y acumulando trece ciclos de rendimientos crecientes desde la última sequía severa en 2013. La producción estadounidense pasó de 300 a 350 millones de toneladas anuales entre 2010 y 2023, pero el verdadero impulso se dio a partir de entonces, con un aumento significativo en la productividad en los últimos tres años. Esto, sumado a una expansión del área de cultivo (motivada el año pasado por el menor precio de la soja), llevó a un récord de 390 millones de toneladas en 2023/24. Aunque la proyección de diciembre de 2025 ya era alta (425 millones de toneladas), y el mercado esperaba una leve moderación a 420 millones, la cifra de enero fue sorprendente: 432 millones de toneladas, un nuevo máximo histórico.

Esta dinámica de precios bajos para los granos y altos para la carne refleja un avance tecnológico, particularmente genético. El Mercosur también contribuye significativamente: Argentina se encamina a un récord de 61 millones de toneladas (frente a 50 millones el año anterior), y Brasil, buscando el liderazgo global en proteínas, superará las 130 millones de toneladas, comparado con menos de 100 millones en 2019. Esta combinación mantiene los precios del maíz en Chicago en el rango de 160 a 180 dólares por tonelada. Aunque las exportaciones son elevadas y la conversión de maíz en carne o leche es rentable, el crecimiento productivo es tal que los stocks se mantienen muy altos. El maíz, alimento animal, etanol, edulcorantes y uso humano, es, con cerca de 1.300 millones de toneladas, el cereal más cultivado globalmente.

En Uruguay, la superficie destinada al maíz también se expande, ya que los altos rendimientos compensan los elevados costos. A pesar de un periodo sin lluvias en diciembre y enero que llevó a ensilar gran parte del cultivo, la cosecha de grano será la segunda más grande de la historia, solo superada por la de 2025. Con el riego avanzando y la demanda asegurada para la producción animal, cualquier déficit se cubrirá con importaciones accesibles de Argentina o Paraguay, confirmando la abundancia general.

**Soja: los US$ 500 cada vez más lejanos**

La expectativa de que el precio de la soja regrese a los 500 o incluso 400 dólares por tonelada parece cada vez más lejana. A menos que ocurra un evento climático extremo, la realidad es que valores cercanos a los 370 dólares deberían considerarse una excelente oportunidad. Brasil se perfila como una potencia productora con una expectativa de 178 millones de toneladas, complementando una buena cosecha estadounidense de 116 millones de toneladas, según ratificó el USDA. Esta previsión ha hecho que los precios de Chicago para la soja de julio de 2026, que tímidamente superaban los 400 dólares, se sitúen ahora en torno a los 390 dólares. Con una producción récord proyectada para el Mercosur, encabezada por Brasil (cuya cosecha ya ha comenzado), las posibilidades de incrementos significativos son escasas. Se prevé que las reservas mundiales de soja continúen aumentando, estableciendo un nuevo récord a mediados de este año.

**Arroz hasta por las orejas**

Los precios del arroz, que estuvieron deprimidos por años, experimentaron un alza transitoria en la zafra 2023/24, principalmente por una inesperada suspensión de exportaciones de la India, más que por una escasez real. A medida que las economías mejoran y las tasas de natalidad se estabilizan, el consumo de arroz crece modestamente (entre seis y siete millones de toneladas anuales, frente a 30 millones del maíz). Sin embargo, India, que en el siglo XX sufrió de inseguridad alimentaria, se ha transformado en un exportador robusto, logrando récords de producción (más de 150 millones de toneladas en dos años consecutivos, desde menos de 135 millones). Asia ha optimizado su producción, lo que, sumado a los actuales precios bajos, mantiene la producción global estable y las reservas mundiales sin descensos significativos, en una dinámica similar a la del trigo.

**Trigo, el grano más político del mundo**

El trigo, a menudo considerado el grano más politizado, ha visto su mercado transformarse radicalmente tras el colapso de la Unión Soviética, con Rusia, Ucrania y otras repúblicas del Mar Negro emergiendo como exportadores clave donde antes eran importadores. Este cambio se complementa con récords de producción en Australia, los esfuerzos de Brasil por lograr el autoabastecimiento, y una expansión notable en Uruguay, junto con una cosecha récord en Argentina. Además, la garantía de trigo barato es una herramienta geopolítica poderosa, como lo demuestra Rusia al expandir su influencia en el norte de África ofreciendo precios accesibles para el pan. Se proyecta otro año de crecimiento productivo, con un aumento del stock mundial de 18 millones de toneladas (para una suba de 10 millones en la producción 2025/26). Con el mayor stock desde 2020/21 (278 millones de toneladas), los compradores pueden estar tranquilos, y las probabilidades de un repunte de precios son mínimas.

**El contexto**

El panorama general muestra que los pilares de la agricultura garantizan holgadamente el abastecimiento global. La desaceleración de la natalidad, notable fuera de África, también contribuye a la presión a la baja sobre los precios, lo que sugiere que estas condiciones de mercado persistirán durante el presente año. La pesadez actual del mercado contrasta con el «estallido malthusiano» de materias primas de 2008. La clave reside en el cambio tecnológico disruptivo que ha impulsado un aumento sostenido en la producción, especialmente en los rendimientos de maíz en Estados Unidos y de maíz y soja en Brasil. A esto se suma el freno demográfico, que reduce la demanda incremental, salvo en ciertas regiones de África.

**Dos interrogantes y una respuesta**

Sin embargo, este escenario de precios bajos no implica que las advertencias de Malthus sean irrelevantes o que el crecimiento sea ilimitado en un planeta finito. La deforestación y el acelerado calentamiento global continúan, y la escasez de metales como la plata y el cobre (el oro por otras razones) subraya la vulnerabilidad de un modelo de crecimiento sin fin. La agricultura encuentra un respiro en la sustitución de derivados del petróleo por aceites vegetales (más sostenibles) y en la creciente demanda de maíz para la producción de carne y lácteos. No obstante, si la desestabilización climática se vuelve estructural a mediano plazo, se anticipa un aumento de precios alarmante por sus consecuencias sociales, un proceso gradual pero potencialmente irreversible. Por ahora, los daños climáticos no logran revertir el incremento de la oferta.

En la práctica, los agricultores deben planificar un año con márgenes ajustados, ya que los precios de los cuatro granos clave se mantendrán por debajo de los promedios históricos. A la inversa, la disponibilidad de granos baratos seguirá impulsando el crecimiento de la ganadería en el Mercosur.

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