**Catástrofe climática golpea a Salto: «Fue una aplanadora» que deja pérdidas millonarias y temores por el futuro**

Las consecuencias del reciente temporal que azotó Salto, generando una destrucción masiva y afectando gravemente la producción agrícola, son difíciles de cuantificar en su totalidad, pero las estimaciones iniciales apuntan a decenas de millones de dólares en pérdidas, tanto por los daños directos como por la inversión necesaria para restaurar los sistemas productivos.

Eduardo Tenca, miembro de la Intergremial Salto Hortícola (ISH) y experimentado productor, compartió con El Observador su preocupación, arriesgando una proyección global del impacto que podría oscilar entre los 40 y 50 millones de dólares, tras realizar recorridas iniciales y evaluar las denuncias recibidas.

El lunes 20 de julio de 2026, autoridades del gobierno nacional, lideradas por el presidente Yamandú Orsi, y departamental, encabezadas por el intendente Carlos Albisu, visitaron las zonas afectadas en Salto para evaluar los destrozos causados por la tormenta del sábado 18, que lamentablemente cobró la vida de una persona. Orsi, tras su recorrido, manifestó asombro por la magnitud del fenómeno, declarando que era «un milagro» que no hubiera sido peor en cuanto a pérdidas humanas.

**Un evento sin precedentes en Salto**
El temporal fue descrito con desolación por los afectados. “Fue algo asombroso, una situación terrible, como si una aplanadora hubiese pasado por Salto y Concordia, llevándose todo a su paso: invernaderos completos, galpones, algo nunca antes visto… sin mencionar los estragos en la ciudad con miles de techos volados y demás daños”, relató un productor con visible tristeza. Añadió que ha recibido innumerables llamadas de colegas, reportando pérdidas totales o, en el mejor de los casos, parciales. Ejemplificó con granjeros de gran escala que perdieron el 100% de sus 160.000 m² de invernaderos, y otros pequeños o medianos que vieron todas sus instalaciones en el suelo, rotas, quebradas y desperdiciadas, con escasas esperanzas de recuperar algo y sin posibilidad de reanudar la producción de inmediato.

Esta catástrofe asesta un golpe muy duro a un sector que ya venía con dificultades económicas, y se prevé que las repercusiones se extiendan por un largo periodo. A pesar de los pronósticos de mal tiempo, nadie anticipó un fenómeno tan adverso y contundente en la región. “Estamos devastados”, expresó otro productor.

**Infraestructura «hecha un fleco» y pérdidas a corto plazo**
La severidad de la adversidad climática fue tal que incluso estructuras diseñadas con fuertes inversiones para soportar vientos de hasta 130 km/h –considerando la frecuencia de vientos intensos en la zona– «quedaron hechas un fleco». A las cuantiosas pérdidas por infraestructura dañada se suman las de la producción que estaba lista para el mercado y fue destruida. Además, se anticipan pérdidas a corto plazo, ya que rubros como tomates, morrones y lechugas requieren un tiempo considerable para reacondicionar los sitios y desarrollar nuevos ciclos productivos y cosechas.

**Impacto en precios y los desafíos de las asistencias**
Lo poco que quedó en pie, en una primera evaluación, está lejos de poder cubrir la demanda habitual en el corto plazo, lo que probablemente generará un impacto al alza en los precios de algunos rubros.

En cuanto a las posibles ayudas, el sector espera que las autoridades respondan con medidas eficientes e inmediatas. Es evidente que un esfuerzo, incluso del orden de un millón de dólares, aunque parezca considerable, estará lejos de ser suficiente. Un problema adicional radica en que si las asistencias se condicionan a que los productores estén al día con sus obligaciones y sin deudas, pocos podrán acceder, dado que la baja rentabilidad del sector ha generado un escenario de endeudamiento generalizado.

Respecto a los seguros, algunos productores cuentan con ellos gracias a su capacidad de inversión, pero la mayoría no. Esto, explicó, no se debe a desidia, sino precisamente a que la precaria rentabilidad les impide contratar pólizas. Un productor que deba pagar miles de dólares anuales en seguros se vería sin margen de ganancia.

En resumen, hay pérdidas económicas inmensas, gastos imprevistos y un profundo impacto anímico de desánimo. “Esto es algo que va a traer mucha cola”, concluyó con resignación un afectado.

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