El MGAP recomienda anticiparse a la garrapata bovina: clave es el control temprano en invierno y primavera

Montevideo, 13 de julio de 2026 – El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) ha emitido una nueva directriz para el manejo de la garrapata bovina, enfatizando la importancia de la prevención y la acción temprana. Esta pauta forma parte de la campaña educativa «Aprendiendo sobre la Garrapata Bovina», impulsada por la Dirección General de Servicios Ganaderos (DGSG), con el fin de fortalecer los conocimientos en el sector.

La iniciativa del MGAP está dirigida a productores, veterinarios y demás actores vinculados a la ganadería. Su propósito es dotarlos de herramientas prácticas para comprender el comportamiento del parásito y, así, fomentar una toma de decisiones sanitarias más oportuna. Esta estrategia es fundamental en la lucha público-privada contra la garrapata, al sumarle conocimiento a quienes gestionan los rodeos.

**La advertencia del MGAP: no esperar a que la infestación sea masiva**

Según las explicaciones del organismo, durante los meses de invierno y el inicio de la primavera, la presencia de garrapatas en los vacunos tiende a ser menos evidente. Sin embargo, en esta fase, el ciclo biológico del parásito ya está activo. La intervención en este período resulta ser más efectiva y económica que postergar los tratamientos hasta que la infestación sea masivamente visible.

Uno de los errores más recurrentes en el control de la garrapata bovina es aguardar a observar una gran cantidad de estos ectoparásitos sobre los animales antes de iniciar las acciones sanitarias. El problema radica en que, cuando las garrapatas ya son notorias en grandes números, una parte significativa de su ciclo reproductivo ya se ha consumado, dificultando un control eficiente.

**El invierno y la garrapata: una etapa crucial**

Durante la estación invernal y el comienzo de la primavera, la población adulta de garrapatas es menor, y muchas de ellas permanecen en el ambiente en distintas fases de su desarrollo. Adicionalmente, el pelaje más denso de los animales en esta época puede dificultar su observación. Aunque la evidencia visual de la problemática sea escasa, el ciclo biológico ya ha iniciado su curso.

Por esta razón, el Plan Nacional de Lucha contra la Garrapata aconseja planificar y ejecutar el control desde la primera generación, que generalmente emerge entre julio y agosto. Actuar en esta etapa inicial permite reducir significativamente el número de garrapatas que proliferarán en las generaciones subsiguientes, simplificando así el manejo sanitario a lo largo del resto del año.

La experiencia demuestra que posponer el tratamiento hasta que la infestación se haga manifiesta suele resultar en una mayor población parasitaria, la necesidad de un mayor número de tratamientos y, consecuentemente, un incremento en los costos para el establecimiento ganadero. El objetivo primordial no es reaccionar ante un problema ya visible, sino anticiparse. La estrategia más eficaz consiste en la planificación conjunta de los tratamientos con un profesional veterinario de confianza, ajustándose a los tiempos y recomendaciones específicas para cada explotación.

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