El sector ovino uruguayo vive un momento de bonanza, con precios excepcionalmente favorables tanto para la lana como para la carne y los animales destinados a faena. Esta tendencia positiva se extiende desde los mercados internacionales hasta las transacciones locales, marcando un panorama prometedor a la fecha del 12 de junio de 2026.
En el escenario internacional, el mercado lanero australiano mantiene su dinamismo. Aunque el precio en dólares estadounidenses experimentó un ligero retroceso del 1,6% la semana pasada, situándose en US$ 13,85 por kilo debido a fluctuaciones cambiarias, se mantiene en niveles no vistos en siete años. El Indicador de Mercados del Este (IME) alcanzó los AU$ 19,79 por kilo base limpia, su valor más alto desde octubre de 2018 y a poca distancia de la histórica barrera de los AU$ 20. Expertos del sector destacan la solidez de los fundamentos, con ganancias que trascienden el segmento de lana merino fina, y una comercialización exitosa del 96,7% de la oferta disponible, que ya es reducida. Se anticipa que la oferta para la próxima semana será la más baja en casi 12 meses, reflejo de una zafra 2025/26 con alta demanda y actividad.
A nivel local, el mercado uruguayo refleja una situación similar de escasez de oferta y optimismo en cuanto a precios para la próxima temporada 2026-27, a la espera de las primeras esquilas preparto. El Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) registró recientemente una única operación significativa: un lote de lana Merino Dohne de 20 micras comercializado a US$ 8,50 por kilo vellón.
Las exportaciones de carne ovina también consolidan un desempeño sobresaliente. Durante los últimos 30 días, el valor promedio de la tonelada exportada se situó en US$ 7.647, alcanzando picos cercanos a los US$ 8.000. Brasil se posiciona como el destino principal, acaparando el 35% de los envíos en lo que va de 2026. Un hito relevante fue el retorno de Israel al listado de compradores en mayo, tras una interrupción en abril, contribuyendo a que dicho mes registrara un precio récord histórico de US$ 7.589 por tonelada, un impresionante incremento del 57% respecto al año anterior. Este país abona casi US$ 11.000 por tonelada de cortes con hueso, mientras que Brasil paga alrededor de US$ 9.430 y los mercados de Medio Oriente superan los US$ 6.000 por carcasas. Aunque el volumen exportado en 2026, de 4.403 toneladas, representa un descenso interanual del 20% –acorde con la menor faena–, la facturación total ha crecido un 7%, evidenciando la solidez de los precios.
En el mercado de animales para faena, la demanda se mantiene robusta frente a una oferta muy limitada. El consignatario Otto Fernández Nyström subraya el «gran interés» de los compradores, explicando que esta época del año suele caracterizarse por una menor disponibilidad de animales debido a las pariciones y los ciclos de esquila. Las cotizaciones actuales son «excelentes», con corderos y borregos ubicándose entre US$ 6,05 y US$ 6,10 por kilo, y las ovejas entre US$ 5 y US$ 5,10, pese a la marcada escasez de oferta.
La actividad de faena de ovinos, si bien mostró un leve repunte semanal (pasando de 1.817 a 3.326 cabezas), sigue siendo muy restringida. La cifra actual es un 40% inferior a la registrada en la misma semana de 2025. Del total faenado por las cinco firmas activas, Frigorífico Las Piedras concentró un 88% de la operativa y Frigorífico Cuareim un 9,5%. Es notable la inactividad de plantas importantes como San Jacinto y Frigocerro, que juntas representan más del 50% de la faena anual y llevan varias semanas sin operar. Las plantas que sí faenaron priorizaron corderos, que constituyeron el 59% de los ovinos procesados –la proporción más alta del año–, mientras que las ovejas representaron solo el 29% de los ingresos, marcando el nivel más bajo de oferta previo a las temporadas de esquila y pariciones.
En el acumulado anual de 2026, se han faenado 195.621 ovinos, lo que supone una disminución del 26,6% (alrededor de 70.000 cabezas menos) en comparación con el año anterior. Este escenario de baja oferta, en un contexto de precios históricamente altos, se explica en parte por la decisión de los productores de retener vientres, lo que intensifica la escasez en el mercado, según destaca Fernández. Esta estrategia productiva responde a las favorables perspectivas de un sector que experimenta una demanda sostenida en todos sus segmentos.
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