La soja resiste las turbulencias y se desmarca de las caídas generales en un mercado de granos dominado por la geopolítica

El mercado de granos experimentó una semana de intensas fluctuaciones, donde la soja se erigió como la única excepción positiva frente a descensos generalizados. La inestabilidad global, exacerbada por el conflicto en Medio Oriente y la consecuente oscilación del precio del petróleo, continúa siendo el principal motor de los movimientos en los commodities agrícolas.

10 de mayo de 2026 5:00 hs Por Blasina y Asociados
Juan Samuelle

La oleaginosa cerró la semana con un incremento marginal, apenas por debajo de un dólar, en la Bolsa de Chicago. Este leve repunte se produjo tras jornadas de marcadas alzas y bajas, influenciadas por su estrecha relación con el mercado petrolero. La posición de referencia para julio de 2026 se situó en US$ 443,8 por tonelada al cierre del viernes. En Uruguay, a pesar de los retrasos en la cosecha por las lluvias y una considerable variabilidad en los rendimientos, la soja alcanzó cotizaciones máximas para la zafra actual, superando los US$ 415 por tonelada. Las propuestas de precio de los operadores al final de la semana oscilaron entre US$ 402 y US$ 405 por tonelada, cifras que superan lo presupuestado antes de la siembra.

La situación bélica en Medio Oriente mantiene una fuerte incertidumbre en los mercados, ejerciendo una presión determinante sobre la trayectoria de los precios. Su influencia es superior, por el momento, a la de los factores de producción, que cobrarán mayor relevancia una vez que se concrete un acuerdo efectivo que permita la reapertura del Estrecho de Ormuz. Sin embargo, se especula que la soja podría haber alcanzado su techo de precio, previéndose una corrección a la baja en el futuro cercano, impulsada por la abundante oferta global, especialmente con una cosecha récord en Brasil.

Esta semana también se observaron significativos ajustes a la baja en el precio de la urea, que pasó de US$ 900 a US$ 800 por tonelada en algunos puertos. Paralelamente, la Organización de las Naciones Unidas, a través de la FAO, emitió una advertencia formal sobre cómo la interrupción del suministro de fertilizantes impactaría negativamente los rendimientos de los cultivos a nivel mundial y la disponibilidad de alimentos. Según la firma británica Dewing Grain, si bien la alerta de la ONU puede ser una confirmación tardía de lo que el mercado ya asimila, su «importancia diplomática no debe subestimarse», ya que «la presión política para hallar soluciones se incrementa considerablemente». Resta por ver si esto acelerará la propuesta de un corredor de fertilizantes o generará una resolución contundente.

En la región, el trigo ha captado algunas subas. Las proyecciones de una notable disminución del área sembrada en importantes países productores como Estados Unidos y Australia para la próxima campaña están brindando soporte a los precios del cereal, que además requiere una alta proporción de fertilizantes nitrogenados en su presupuesto. Cecilia Conde, Jefa de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, comentó en Radio Rural que «el precio del trigo está experimentando un cambio; en las últimas dos semanas observamos un alza en los valores internacionales que está llegando con cierto retraso a nuestra región, generando una tendencia que alienta al productor en un escenario de costos de producción más desafiantes». En Chicago, el trigo tuvo una semana de ajuste a la baja, descendiendo de un máximo de dos años de US$ 250 a US$ 240 por tonelada para la posición diciembre de 2026. Para la cebada maltera en Uruguay, las cotizaciones del viernes se ubicaron en US$ 236, después de haber alcanzado los US$ 245 en el pico del martes. En el mercado uruguayo, las ofertas por el trigo disponible están mostrando avances considerables, pasando de US$ 205 a US$ 215 por tonelada.

La colza también experimentó vaivenes, pero alcanzó máximos de varios años en el mercado Matif de París en las últimas dos semanas, superando los US$ 600 en Europa y llegando a US$ 542 por tonelada en Uruguay al inicio de la semana, su precio más alto desde 2022. Sin embargo, la posterior corrección del petróleo, que bajó a US$ 100 por barril en el caso del crudo Brent, arrastró a esta oleaginosa. En el mercado local, las cotizaciones del viernes cerraron en torno a US$ 531 por tonelada para la colza y US$ 578 para la carinata, que confirmó su plan comercial para repetir las 35 mil hectáreas sembradas en la zafra anterior.

Finalmente, las exportaciones de arroz se aceleran en un contexto de precios deprimidos, los más bajos en los últimos cinco años. Las ventas al exterior de la zafra 2025-26 se están llevando a cabo a un ritmo más dinámico que el año pasado, impulsadas por una cosecha más ágil. La resistencia de los productores arroceros brasileños a vender a los precios actuales, cercanos a los US$ 12,70, ha incrementado la fluidez de los negocios de arroz para la industria de Brasil, con cargamentos desde Uruguay. Entre marzo y abril, se embarcaron 161.666 toneladas por un valor de US$ 66,4 millones, con un promedio de US$ 410 por tonelada. Esto contrasta con el mismo bimestre del año anterior, cuando se colocaron 97.901 toneladas por US$ 58 millones a un promedio de US$ 593 por tonelada. Según la Asociación de Cultivadores, hasta el miércoles 6 de mayo se había cosechado el 97% del área de arroz en Uruguay.

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