El reciente incremento del 14% en el precio del gasoil, que entró en vigor este viernes, ha generado un profundo descontento en el ámbito productivo uruguayo. Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), describió la situación como «un palazo a la producción», mientras que Rafael Normey, titular de la Federación Rural (FR), se refirió a ella como «un baldazo de agua fría».
La Federación Rural atribuyó la suba de $8,2 por litro de gasoil a deficiencias del sistema de combustibles en Uruguay y demandó al gobierno la implementación de acciones inmediatas para mitigar este costo. En un comunicado difundido por el presidente de la Federación a través de X, se insistió en que «hay 8,2 pesos por litro» que «dependen» de los productores y que «se pueden y deben bajar». La organización instó a impulsar una «agenda pro competitividad y crecimiento» y enfatizó la necesidad de optimizar la eficiencia de toda la cadena de combustibles.
Según la Federación, las cadenas agroindustriales consumen aproximadamente el 40% del gasoil que se comercializa, lo que significa un impacto directo en la producción y el transporte. El comunicado indica que el sobrecosto relacionado con los combustibles alcanzó los US$ 185 millones en el último año. De esta cifra, US$ 100 millones corresponderían al mayor valor del combustible y US$ 80 millones al subsidio del boleto urbano. Argumentan que esta diferencia desincentiva la inversión y perjudica la capacidad productiva.
Entre las medidas propuestas, la gremial sugirió eliminar los subsidios cruzados y transparentarlos en el presupuesto nacional, reformar el sistema de distribución para lograr un ahorro de cerca de $4 por litro, fortalecer la independencia de la Ursea, redefinir el rol de ANCAP y fomentar una mayor competencia. La Federación concluyó con una advertencia, señalando que cada litro más caro implica «menos producción, menos empleo, más inflación y menos futuro para el Uruguay productivo».
Por su parte, el presidente de la Asociación Rural del Uruguay indicó que, si bien se comprende la razón detrás del aumento, este ocurre en un momento sensible para la producción de verano, por lo que solicitó algún tipo de beneficio para el sector. Ferber declaró que «Es muy difícil no verlo como un palazo importante a la producción, porque el costo queda igual. Entonces tenemos que remar una situación que ya viene complicada y que tendremos que empezar a buscar, creo que ahí el gobierno puede dar señales, de por algún otro lado dar algún tipo de beneficio, que no sea subsidio, pero sí beneficios para que después haya producto para generar movimiento en la cadena económica». Asimismo, consideró que «era un buen momento» para desvincular del gasoil el subsidio al boleto y al supergás. «Esta suba acumulada del 21% realmente es muy dura de manejar internamente por cada uno», subrayó.
El impacto del encarecimiento del combustible también se extiende al transporte profesional de carga terrestre. Ignacio Asumendi, presidente del ITPC, afirmó que esta suba deberá ser trasladada a las tarifas de sus clientes. Explicó que «El combustible representa entre un 25% y 40% de lo que es la estructura de costo de una empresa de transporte, no hay manera de diluir que esto pueda pasarse a tarifas».
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