Fertilizantes en Uruguay: Un Alivio Necesario y el Verdadero Alcance de su Impacto** **

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A mediados de año, el sector agrícola uruguayo recibe dos noticias alentadoras. Por un lado, la siembra de los cultivos de invierno pudo concretarse en un cronograma óptimo, favorecida por condiciones climáticas ideales para las labores en el campo, una situación valiosa que no siempre se da. A esto se suma un bienvenido ajuste en los precios de los fertilizantes.

Particularmente, se percibe un alivio ante la disminución del costo de la urea, cuyo valor había escalado drásticamente desde febrero. Este incremento se atribuyó al conflicto en Medio Oriente y al cierre del Estrecho de Ormuz, eventos que repercutieron severamente en el mercado de fertilizantes. Sin embargo, aún restan aplicaciones decisivas y, tanto para trigo como para arroz, una consolidación de esta baja es fundamental, considerando los bajos precios de los granos y los elevados costos de equilibrio actuales.

**La importancia del precio de la urea**

El ingeniero agrónomo Joaquín Licos, responsable de fertilizantes para Cofco Int. en Uruguay, explicó que la urea es un producto altamente comercializado, dado que su producción depende del gas natural, se negocia en grandes volúmenes y proviene de zonas geográficas directamente afectadas por las tensiones bélicas.

Tras meses de fuerte incertidumbre, las señales de descenso se consolidaron en junio. Un hito fue el 28 de febrero, cuando una acción militar de Estados Unidos en Irán provocó un alza casi instantánea en los fertilizantes, elevando la urea de US$ 480 a US$ 850 por tonelada en pocas semanas, lo que generó gran preocupación para la siembra invernal, especialmente del trigo, con costos al límite y rendimientos de equilibrio por encima de los 4.300 kg/ha. Sin embargo, desde su máximo a finales de abril, el precio de la urea ha ido decreciendo progresivamente, situándose en alrededor de US$ 600 por tonelada en el mercado uruguayo. Este valor, aunque significativamente menor que el pico, todavía supera en unos US$ 100 las cifras previas al conflicto, que oscilaban entre US$ 450 y US$ 500.

**Activación de la demanda**

Con una ventana de siembra calificada por Licos como una de las más favorables de la última década, la demanda de fertilizantes se reactiva. Se estima un alto consumo de urea para las aproximadamente 850.000 hectáreas de trigo, cebada y colza, cuyas aplicaciones de nitrógeno se concentran entre junio y agosto. Las importaciones reflejan esta dinámica: entre abril y mayo, el volumen de urea importada fue de 31.500 toneladas, menos de la mitad de las 64.000 toneladas del mismo periodo de 2025. El precio promedio de importación, que subió de US$ 655 en abril a US$ 770 en mayo (un alza interanual del 84% según datos aduaneros), muestra signos de moderación en junio. Hasta el 18 de ese mes, se habían importado 27.224 toneladas (superando el total de mayo) a un precio promedio de US$ 761 por tonelada, en un contexto de demanda sostenida.

Germán Bremermann, de Barraca Erro, señaló que la disminución de los precios de los fertilizantes nitrogenados ocurrió cuando la siembra de invierno ya estaba casi concluida, por lo que su incidencia en la planificación inicial de la campaña fue limitada. Si la corrección de precios hubiera ocurrido antes, en abril, podría haber generado ajustes, pero no de forma significativa, ya que la relación insumo-producto, aunque mejor, aún es alta. No obstante, la caída del costo de la urea sí facilita la cobertura de los requerimientos nutricionales de los cultivos ya establecidos, especialmente en colza, que exige altos niveles de nitrógeno. Según Bremermann, esta reducción es crucial para aplicar la máxima cantidad de nitrógeno necesaria, sobre todo en este cultivo, lo que permitirá compras ‘a demanda’ a medida que avancen las aplicaciones. Licos anticipa que, si el petróleo y el gas continúan bajando, la urea seguirá esta tendencia.

**Fósforo y potasio persisten en niveles altos**

Respecto al fósforo y el potasio, sus precios continúan elevados, un 30% por encima de los valores de inicio de año, lo que motivó una estrategia conservadora. Los productores optaron por un enfoque prudente, analizando los niveles del suelo y aplicando solo lo indispensable para asegurar rendimientos aceptables, evitando aplicaciones adicionales. La decisión de ajustar las dosis de fosfatados también se vio influenciada por los bajos rendimientos de la soja, que en muchas explotaciones se ubicaron por debajo del umbral de equilibrio (1.000 a 1.200 kg/ha), resultando en un menor consumo de nutrientes y, por ende, un remanente de fósforo en las tierras.

El ciclo de invierno arranca favorablemente en Uruguay. La ventana de siembra fue muy buena, en particular para la colza, con más del 90% de las casi 400.000 hectáreas proyectadas sembradas en fechas ideales entre el 10 de abril y finales de mayo. Cebada y trigo también tuvieron un buen inicio, restando un tramo final del 10% al 15% para los ciclos cortos.

**El azufre sin tregua**

En cuanto al fosfato monoamónico (MAP), Uruguay registró en junio un precio promedio de importación de US$ 892 por tonelada (según Aduanas), el más elevado desde el conflicto en Ucrania en 2022, que también generó una crisis de abastecimiento. El volumen de MAP negociado cayó un 78% entre abril y mayo, de 26.393 toneladas en 2025 a 5.796 este año. Este pico se explica, según el experto de Cofco, por un significativo aumento en el valor del azufre debido a una oferta limitada. Factores como la persistente demanda de Brasil y la interrupción de las exportaciones chinas actúan como contrapesos alcistas, sin que existan indicios de una baja inminente. El azufre, un subproducto del refinado de petróleo y gas, es vital para la producción de ácido sulfúrico y el procesamiento de fertilizantes fosfatados. La región del Golfo, la más afectada por los conflictos, provee cerca del 50% del azufre global. Tampoco hay datos que permitan anticipar valores más bajos de fósforo para la definición del maíz de primera en septiembre.

**Producir kilos, la clave económica**

Licos enfatizó una estrategia productiva clara: la optimización de las aplicaciones no es negociable. La clave para la rentabilidad es lograr la mayor producción posible, sin importar el cultivo. Su recomendación es adquirir los fertilizantes según la demanda, evitando el abastecimiento a largo plazo. Un buen rendimiento invernal permitirá una mejor gestión de costos para los cultivos de verano, y una mayor productividad implica una mayor extracción de nutrientes del suelo, lo que incrementará la necesidad de fertilizantes para la siguiente siembra.

En Argentina, el mercado de fosfatados se encuentra bien abastecido, sin requerir nuevas importaciones en el corto plazo, y con una actividad comercial casi nula, según IF. Los precios del DAP y MAP se mantienen estables entre US$ 970 y US$ 990 por tonelada. Sin embargo, los agricultores argentinos no están dispuestos a aceptar estos precios, lo que ya provoca una reducción drástica en las dosis aplicadas a los cultivos de invierno y una fuerte incertidumbre sobre el consumo real de fosfatados en la próxima campaña. La relación urea/trigo, que llegó a un máximo histórico de 4,5 toneladas de cereal por tonelada de urea, se sitúa ahora en 4,1, aunque sigue siendo significativamente superior al 2,6 registrado un año atrás. A pesar de la mejora en esta relación, la Bolsa de Comercio de Rosario elevó sus proyecciones de superficie sembrada de trigo para la campaña 2026/27, de 6,67 a 6,82 millones de hectáreas, con una producción esperada de 20 millones de toneladas.

**La persistencia del cuello de botella logístico**

En el Estrecho de Ormuz, aunque la navegación se ha restablecido, la normalización de la situación será paulatina. Esta región es crucial, ya que alberga grandes plantas productoras de fertilizantes y el estrecho canaliza cerca de un tercio del comercio global de urea. Más de 40 buques graneleros, transportando un millón de toneladas de fertilizantes nitrogenados, continúan varados. Las exportaciones semanales siguen un 90% por debajo de los niveles pre-crisis. Se prevé que el paso prioritario se otorgue a buques de crudo y gas, demorando la recuperación del tránsito normal para los fertilizantes.

**El panorama global**

La FAO ha reportado una contracción del 30% en el volumen del comercio mundial de fertilizantes durante los primeros cuatro meses de 2026, pasando de 58 a 41 millones de toneladas. Este descenso se atribuye al aplazamiento de compras por el encarecimiento de los insumos y la debilidad de los precios de los granos. Ante esta vulnerabilidad estructural, la Unión Europea aceleró esta semana la entrega de ayudas de emergencia a sus agricultores.

**Uruguay como hub de fertilizantes rusos**

El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, durante una visita a San Petersburgo, propuso que Uruguay podría convertirse en un centro logístico (hub) para la distribución de fertilizantes rusos en el Mercosur. Fratti argumentó que esto permitiría una mayor estabilidad en los precios para Uruguay y la región, dado que Rusia es un productor global clave de urea, potasio y fosfatos, y desde Uruguay se podría acceder sin aranceles. Sin embargo, la persistencia de los ataques de drones ucranianos a la infraestructura rusa y el actual posicionamiento internacional de Rusia complejizan una asociación tan estrecha.

Si bien la estabilización en Medio Oriente es un factor clave, la principal incertidumbre para los cultivos de invierno y el arroz a futuro no reside en el costo de los insumos, sino en el comportamiento climático de la primavera. Las lluvias torrenciales, asociadas al calentamiento del Océano Pacífico, que podrían manifestarse en octubre y noviembre, representan un riesgo significativo para la sanidad de trigo y cebada, así como para la preparación de la siembra de arroz. Bremermann expresó el deseo de que estas precipitaciones intensas se retrasen lo máximo posible.

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