Viticultores uruguayos enfrentan futuro incierto: 70% del sector en situación crítica y buscan apoyo

El 70% de la producción de uva en Uruguay atraviesa un momento «sumamente complejo, con un porvenir comprometido y sin la posibilidad de realizar las inversiones esenciales», afirmó Aramir Silva, presidente del Centro de Viticultores del Uruguay (CVU), en declaraciones a este medio.

Tras la reciente finalización de la vendimia en el país, Silva detalló que «la situación actual es desalentadora para los viticultores de pequeña y mediana escala, así como para aquellos que se arriesgaron a transformarse en vitivinicultores para preservar su actividad, quienes enfrentan grandes dificultades».

En este contexto, se anunció que este miércoles 2 de junio de 2026, la intendenta de San José, Ana María Bentaberri, visitará la sede del CVU en Las Piedras para la firma de un acuerdo. Este convenio busca facilitar a los miembros de la gremial el acceso al asesoramiento del enólogo Francisco Zunino.

La labor de Zunino se centrará, principalmente, en dos aspectos: fortalecer la coordinación con el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI) y avanzar en la concreción de un polo industrial para la elaboración de mosto de uva en Uruguay. Este complejo utilizaría como insumo la producción de los viticultores asociados al CVU, quienes a menudo encuentran obstáculos para vender sus uvas a precios justos.

Silva destacó la «gran preparación y profundo conocimiento del INAVI y del sector» de Zunino, a quien atribuyó haber atraído a numerosos inversores al país. «Aspiramos a aprovechar este respaldo de la intendencia para materializar logros que prevengan la desaparición de más productores y mejoren la calidad de vida de quienes persistimos en esta actividad», expresó el presidente.

Un problema crucial que requiere una «mejor y conjunta» abordaje, según Silva, es el programa de reconversión de viñedos. Si bien reconoció la «lógica necesidad» de esta iniciativa, también enfatizó la importancia de que «se implemente de tal forma que no excluya a nadie, en particular a los pequeños y medianos productores».

Respecto a la reconversión, indicó que, si bien los productores reciben aproximadamente US$ 3.000 para el arranque y US$ 5.000 para la plantación de nuevas vides, «lamentablemente, esos montos son insuficientes». Explicó que «la creación de un viñedo nuevo implica una inversión de alrededor de US$ 20.000, una suma que solo los grandes productores con mayor capacidad económica pueden afrontar. Los pequeños y medianos, apenas subsistiendo al día a día, no podemos cubrir esa diferencia».

En relación con ello, añadió que «el valor de la uva Merlot, por ejemplo, se mantuvo en $22 por kilo, idéntico al del año anterior. Los productores sobrellevan esta situación con ingenio, pero sin poder contemplar siquiera un salario digno. Para quienes dependen exclusivamente de la viticultura, la realidad y el futuro son extremadamente precarios, haciendo que cualquier inversión con capital propio sea inviable en la actualidad».

«Quienes cuentan con una fuente de ingresos adicional o diversifican sus actividades pueden sobrellevarlo mejor», manifestó, «pero lo ideal sería que el viticultor, dedicándose exclusivamente a la producción de uva, pudiera asegurar una calidad de vida digna para sí mismo y su familia».

Finalmente, Silva expresó que «mantenemos la esperanza de que la clase política, en su conjunto, muestre un genuino interés por el sector y brinde apoyo al productor, quien es, en última instancia, el actor fundamental de la vitivinicultura uruguaya y que, por su condición de pequeño o mediano, no debería enfrentar tales adversidades». Se prevé que, después de la reunión de este miércoles, se coordinen encuentros con legisladores y representantes de los gobiernos nacional y departamentales para exponer directamente la crítica situación.

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