El sector arrocero de Uruguay observa con optimismo los primeros resultados tras la entrada en vigor provisional del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), aunque las mayores expectativas se centran en el potencial a futuro. Guillermo O’Brien, presidente de la gremial de productores arroceros, destacó el beneficio inicial para las exportaciones del cereal, señalando que, si bien el impacto actual es modesto, se espera un aprovechamiento considerable en el corto plazo.
La clave de este optimismo reside en la aspiración de exportar arroz con valor agregado: producto elaborado y empaquetado para venta minorista, portando una «marca país». Esta estrategia buscaría capitalizar la excelente reputación del arroz uruguayo en los exigentes mercados europeos, optimizando las ventajas arancelarias del nuevo acuerdo.
En 2025, la UE se consolidó como el segundo destino más importante para el arroz uruguayo, solo superado por México, representando el 21% del total de divisas generadas, con US$ 86 millones por 163 mil toneladas. A nivel global, las exportaciones de arroz de Uruguay en 2026 alcanzaron los US$ 529 millones, posicionándose en el sexto lugar del ranking de productos exportados por el país.
El contexto de este logro se remonta a 2019, cuando el Mercosur obtuvo un cupo de acceso libre de impuestos para 60 mil toneladas de arroz al mercado europeo. Esta negociación fue fruto de la colaboración entre la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), la Gremial de Molinos Arroceros y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Con la concreción del acuerdo entre ambos bloques el 17 de enero, y su activación provisional desde el 1° de mayo, se ha abierto un periodo hasta septiembre para acordar la distribución interna de dicho cupo entre los países del Mercosur.
Para 2026, el cupo global para el Mercosur se estableció en 6.677 toneladas. Uruguay, al ser un exportador relevante de arroz a Europa, consiguió asegurar el 63% de este volumen, lo que equivale a unas 4.000 toneladas. Actualmente, Uruguay exporta anualmente cerca de 200 mil toneladas de arroz cargo o integral a Europa, que tienen un menor nivel de manufactura y un arancel aproximado de 40 euros por tonelada. Por ello, el impacto económico inmediato de este primer cupo, aunque positivo, no es de gran magnitud.
La verdadera esperanza del sector, según O’Brien, radica en la posibilidad de que, a partir del próximo año y una vez negociado el cupo definitivo, Uruguay pueda aumentar significativamente su participación con arroces 100% elaborados, como el arroz blanco, presentados con una marca uruguaya directamente en las góndolas europeas. Este tipo de producto actualmente enfrenta aranceles mucho más elevados, de alrededor de US$ 195 por tonelada. Es en esta diferenciación y en la exportación de valor agregado donde los arroceros visualizan una «mayor diferencia» económica.
Este año, Uruguay produjo aproximadamente 1.5 millones de toneladas de arroz en casi 164 mil hectáreas, con un rendimiento promedio de 9.200 kg/ha. Más del 90% de esta producción se destina a la exportación, consolidando a Uruguay como el sexto mayor exportador mundial de arroz.
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