Las gremiales del sector lechero manifiestan una profunda preocupación por el futuro del precio de la leche al productor, con la esperanza de que el ajuste implementado en enero no sea el inicio de nuevas bajas. Así lo expresó Leandro Noya, presidente de la Asociación de Productores de Leche de Rodríguez, en diálogo con El Observador, destacando este como el tema central que moviliza a los directivos.
A partir de enero, Conaprole aplicó una reducción de $1 por litro, una medida fundamentada en la constante disminución de los valores internacionales de los lácteos. Noya confía en que esta sea la última corrección, advirtiendo que una prolongación de la adversidad significaría un grave problema para muchos. De hecho, considera que una parte importante de los productores ya se encuentra operando por debajo de su punto de equilibrio. Sin embargo, surge una señal alentadora: tras un 2025 sumamente desfavorable, con once caídas consecutivas en la plataforma Global Dairy Trade, las dos subastas de enero mostraron una mejora generalizada en los precios de los lácteos, especialmente para la leche en polvo entera, principal producto de exportación de Uruguay.
En esta línea, Noya subrayó la “imperiosa necesidad” de continuar fortaleciendo el acceso a mercados internacionales. La expectativa se centra en el próximo viaje del presidente de la República, Yamandú Orsi, a China en febrero, acompañado por representantes de la industria y las gremiales. La esperanza es concretar la colocación de 50 mil toneladas de leche en polvo, una gestión que podría abrir importantes “ventanas” para el sector.
Otro aspecto que mantiene en vilo a los productores son los constantes conflictos sindicales que marcaron gran parte del año anterior. Noya enfatizó el deseo de evitar la repetición de estas situaciones, que generaron una “pérdida significativa de tiempo y energía” sin resultados positivos para ninguna de las partes.
En cuanto a la relación con el Poder Ejecutivo, las gremiales buscan una mejora continua. La semana pasada, en un encuentro con autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el ministro Alfredo Fratti se disculpó por sus comentarios previos respecto a la deuda venezolana con los productores uruguayos. Los tamberos, que se consideran «rehenes» de un acuerdo intergubernamental, insisten en que ese dinero les pertenece y debe ser recuperado, solicitando cautela al abordar el tema en el futuro.
La reunión en el MGAP también sirvió para abordar otros asuntos cruciales, como los costos energéticos, los costos país y la situación de enfermedades prevalentes, con énfasis en brucelosis, tuberculosis y garrapata. Se programó una reunión futura con Sanidad Animal del MGAP para profundizar en estas divergencias. Asimismo, se discutió la renovación de beneficios para el sector lácteo y la posibilidad de implementar una tarifa eléctrica plana que mejore la calidad de vida de los productores, una propuesta que las gremiales buscan impulsar firmemente.
Consultado sobre el endeudamiento del sector, Noya indicó que, si bien se ha registrado una mejora y los tamberos son considerados un “sector pagador”, muchos aún arrastran las consecuencias de las dificultades generadas por adversidades climáticas en ejercicios anteriores.
Respecto a la situación en los predios, la producción forrajera de 2025 fue muy buena, permitiendo acumular importantes reservas de los verdeos de invierno. Sin embargo, los cultivos de verano se han visto afectados por la sequía: algunos lograron volumen sin grano, otros esperan granos con menor volumen, y en ciertos casos hubo pérdidas que obligaron a ensilar o re-sembrar. En general, el volumen de reservas es positivo. La preocupación se centra ahora en el precio del grano, ya que la sequía ha impactado su disponibilidad y costo, lo que podría implicar la necesidad de adquirir más de lo habitual, desajustando los costos de producción.
Finalmente, el banco de forraje que gestionan cinco gremiales en la estancia María Dolores presenta perspectivas alentadoras. Noya informó que los reportes semanales de los ingenieros a cargo confirman un futuro “muy promisorio” para los maíces bajo riego, a pesar de que el déficit hídrico afectó a los cultivos de secano.
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